Historia del concepto de empresa

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Para conseguir una aproximación de entendimiento al concepto de Empresa en la
actualidad podemos partir de lo que ha sido su evolución histórica.

Primero indicar que durante la Baja Edad Media (siglos XII al XV), a medida que se van desarrollando las ciudades, también lo hace la industria artesanal, agrupada en gremios y al mismo tiempo se incrementan de forma muy notable los intercambios comerciales, surgiendo importantes ferias. En esta época los comerciantes se agrupan en ligas o hansas, frecuentemente asociadas a sus ciudades de origen. A lo largo de dicho período no se puede hablar de empresas propiamente dichas; la actividad económica está en manos de los artesanos y de los comerciantes, que empiezan a constituir compañías colectivas y comanditarias (formas sociales que todavía recoge nuestra legislación mercantil).

A partir del siglo XV, los progresos en la navegación permitieron una expansión de Europa en busca de rutas comerciales con el extremo oriente; una consecuencia de ésta es el descubrimiento de América, que permite a España establecer un monopolio comercial con las tierras descubiertas, hasta que su posición se debilita.

Durante los siglos XVI y XVII, los británicos y holandeses crearon compañías de Indias para comerciar con extremo oriente; la formación de estas compañías requiere grandes aportaciones de capital, por lo que se recurre al método de vender participaciones que otorgan a sus compradores la condición de socios, con el consiguiente derecho a participar en las ganancias.

A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, se desarrollo la Revolución Industrial, primero en Gran Bretaña y después en el resto de Europa; este proceso se produce en España de forma tardía y parcial en la segunda mitad del siglo XIX. La Revolución Industrial consiste en un fenómeno de acumulación de capital, aplicación de nuevos inventos técnicos y desarrollo de la mentalidad empresarial dinamizada por la burguesía ascendente. En el transcurso de esta época se crean numerosas empresas que emplean por primera vez gran cantidad de obreros y producen de forma masiva.

El crecimiento empresarial se consolidó durante todo el siglo XIX y, al final del mismo, nacen técnicas de organización y dirección empresarial que constituyen los antecedentes de los modernos sistemas de gestión y dirección de empresas.
Durante el siglo XX, el crecimiento económico prosigue y con él se desarrollaron  las grandes sociedades anónimas, que constituyen una pieza básica dentro del sistema capitalista o de economía de mercado.

En 1917, con la Revolución Rusa, surge un nuevo sistema económico que recibe el nombre de Economía Planificada; en él la empresa, perteneciente al Estado, sigue las directrices marcadas por el plan económico central y no las pautas del mercado como en los países capitalistas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, a raíz de la llamada Guerra fría, el mundo se escinde en dos bloques : el capitalista y el comunista; dentro de cada uno de ellos se dan procesos de integración supranacional, destacando en el primer caso la CE y en el segundo el COMECON; al mismo tiempo los Estados Unidos y la URSS (actual CEI) desempeñan un importante papel como líderes de
cada uno de los bloques, encarnando dos concepciones distintas de la vida. En el mundo occidental, los procesos de integración y el estrechamiento de relaciones entre los Estados facilitaron el desarrollo de las empresas multinacionales, buscando expandir la producción a gran escala, adaptarse a los diferentes mercados y conseguir la diversificación de actividades.
Por su parte el bloque de países del Este, tras el fracaso de su modelo, intenta adoptar un sistema de economía de mercado, pero con enormes dificultades, entre las que destacan la ausencia de capitales, falta de capacidad empresarial y mercados interiores sin poder adquisitivo.

En la actualidad se puede establecer diversas definiciones del Concepto de Empresa bajo la óptica del libre mercado y atendiendo a diversos aspectos: económico, jurídico, tecnológico, etc.
A. Aspecto Económico-financiero: La empresa realiza la función de crear riqueza para retribuir a los factores productivos, contribuyendo al desarrollo económico de la sociedad.
B. Aspecto jurídico-mercantil: La empresa está constituida por un patrimonio adscrito a un fin mercantil -con ánimo de lucro- y genera relaciones contractuales con agentes externos e internos -accionistas, trabajadores, clientes, bancos, Administración Pública, etc.-
C. Aspecto tecnológico-productivo: La empresa combina factores de producción que permiten la obtención de los bienes o servicios demandados por la sociedad o el mercado.
Globalmente la empresa es un sistema con un conjunto de elementos o subsistemas interrelacionados entre sí para intentar conseguir los objetivos empresariales.

Fuente: Seminario Profesores Economía y Organización Empresa de Aragón

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